Que la educación en España es de un nivel poco menos que
rastrero ya nos lo han dicho muchas veces... Que la escuela
pública
en Madrid está
aquejada de un mal tan perverso que ni el bálsamo de Fierabrás podría hacer nada por ella,
hartos estamos de escucharlo... Que está perdida, desorientada y desanimada
esta juventud de hoy en día,
como todas las juventudes de todos los tiempos, es algo que
se repite una y otra vez hasta la saciedad. Podemos oírlo en el parque paseando
nuestro perro, en nuestro vecindario cuando alguien descubre
una nueva pintada o una farola rota la noche anterior, a los
vociferantes políticos
en sus respectivos medios de comunicación... Machacados tenemos ya los tímpanos de tanto augurio
perverso y tanta mala perspectiva de futuro para toda la sociedad...
¿Toda? ¡No! Como decían los libros de Astérix... pues
un grupo de irreductibles soñadores
se dieron cita el pasado 29 y 30 de Marzo en el albergue de Los
Batanes, en Rascafría,
para demostrar que la comunidad educativa en su conjunto tiene muchas
fuerzas... muchas esperanzas... ¡Y más que
sobradas razones para creer que estamos vivos y no acabados!
Allí
estuvimos chicas y chicos de los ÍES de distintos municipios
de Madrid, padres y madres, personal de las concejalías de juventud,
formadores especialistas, profesoras y profesores y hasta
conserjes... compartiendo
inquietudes, propuestas y construyendo
entre todos una comunidad educativa
fuerte, dinámica
y muy divertida... Demostrando que tenemos todavía mucho que decir y que
pelear, demostrando con una inolvidable convivencia de dos días que podemos trabajar y
construir juntos porque creemos en la juventud y porque lo hemos visto
con nuestros propios ojos allí
mismo... en Los Batanes... donde tuvo lugar el II Encuentro de la Comunidad Educativa de Madrid, dedicado al pueblo entero de Torres
de la
Alameda, conmocionado por la repentina muerte de uno de sus
más jóvenes habitantes. Por ellos y
para todos: ¡Sigamos
adelante todos unidos! ¡Si la
meta es muy alta, entre todos podemos alcanzarla! ¡¡Qué grandísimo y luminoso
futuro le espera a nuestro mundo si conseguimos entre todos hacer
realidad lo que allí
hicimos posible!!
Contribución de Pablo Enríquez Salvador, profesor del ÍES Humanejos.
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